En toda la Comunitat y dentro del propio PP, la exigencia de responsabilidad a Fabra es compartida por un 35% de los votantes. Los ciudadanos de 25 a 50 años consideran de forma mayoritaria que la salida del presidente de la Diputación de Castellón es la mejor opción (52,8% y 51,3%, respectivamente).
En este caso se produce una diferente actitud en función del sexo. Un 50,3% de los hombres estima que ha de dejar su cargo, mientras que entre las mujeres este porcentaje es sólo el 40,2%. También sorprende que la dimisión no sea exigida por el 100% de los votantes socialistas, sino por un 60%.
Por otra parte, quizás por mojar la pólvora del enemigo, entre los más estrictos al enjuiciar al alcalde de Elx, Alejandro Soler (PSPV), se encuentran los propios votantes socialistas. Un 38,8% considera que debería dimitir por las acusaciones de financiar actos del partido con dinero público. Sin embargo, los votantes del PP son más condescendientes con estas acusaciones y es el grupo que en menor porcentaje exige el abandono del cargo por parte del edil socialista. Surge la duda si será por coherencia o por maquiavelismo político.