WASHINGTON
Sólo unas horas después de que se hiciera pública la rebaja de la calificación de la deuda pública de España y Portugal el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizó anteayer una llamada de teléfono a Berlín para hablar con la canciller, Angela Merkel. Aunque la conversación no se ha hecho pública, Obama pretendía conseguir información de primera mano sobre la situación económica de Europa.
Desde la cancillería alemana se señaló que Merkel y Obama coincidieron en la necesidad e importancia de llevar a cabo una acción decisiva y de un apoyo puntual por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Grecia. La conversación, precisaron fuentes de la Casa Blanca, «forma parte de una serie de consultas entre estrechos aliados sobre cuestiones globales». Alemania ha sido el país europeo más reticente a poner en marcha un mecanismo de ayuda a Grecia. Merkel y su partido, la CDU, están en plena campaña de elecciones en la región de Renania, y distintos sondeos han puesto de manifiesto una oposición mayoritaria de los alemanes a prestar dinero a Grecia.
Horas antes de la conversación entre Obama y Merkel el portavoz presidencial estadounidense, Bill Burton, había afirmado que la crisis de la deuda griega y su posible extensión a otros países europeos es «algo de gran preocupación» para el Gobierno de EE UU, que «supervisa muy de cerca» los acontecimientos.