OVIEDO / ATENAS / BRUSELAS
Grecia, cuya deuda pública fue rebajada ayer por una de las agencias de «rating» al nivel de los «bonos basura», volvió a causar un fortísimo movimiento de desconfianza internacional, con caídas de las bolsas, aumento de las primas de riesgo y un empeoramiento de las perspectivas sobre el euro, que volvió a ceder terreno frente a la divisa norteamericana: ayer cotizaba a 1,3313 dólares, frente a los 1,3324 de la víspera.
La decisión de rebajar la calificación crediticia de la deuda pública griega y de los cuatro bancos más importantes del país por parte de la agencia Standard & Poor's (S&P), que los colocó al nivel de los «bonos basura», fue atribuida a las débiles perspectivas económicas del país heleno y a las dudas sobre la capacidad de su Gobierno para aplicar su plan de austeridad ante la oposición interna de sectores de la población. Portugal se vio también arrastrado: S&P redujo la calificación crediticia de la deuda pública lusa en dos escalones y la situó a sólo cuatro peldaños por encima del estatus especulativo o «basura».
El temor al impago de Grecia, si se demora el plan de rescate europeo, está detrás de esta nueva vuelta de rosca, que está colocando a Grecia y al conjunto de los mercados europeos (en especial, los latinos) en el disparadero.
El pronóstico del banco central griego de que la economía de este país se contraerá este año el 2% y de que su deuda pública seguirá creciendo desde el actual 115% del PIB hasta el 130% en 2014, volvió a situar a Grecia en el centro de la tormenta.
Los seguros de crédito frente a impago (CDS o credit default swaps) del país heleno alcanzaron un nuevo récord al situarse en 821 puntos básicos, lo que implica un coste anual de 821.000 euros para asegurar una emisión de diez millones de euros en deuda griega a cinco años, frente a los 710.300 euros del cierre anterior.
La Bolsa de Atenas se vio arrastrada con la mayor caída del año, un 6%, aunque llegó a hundirse casi un 7,5%. El bono griego a diez años alcanzó un diferencial récord de 680 puntos respecto a la deuda alemana y cotiza con unos intereses que rondan el 10% y el bono a dos años se disparó hasta el 15,5%, después de haber aumentado su prima de riesgo otros 160 puntos básicos.
El resto de los mercados bursátiles europeos se precipitaron también por el tobogán de la desconfianza: el índice bursátil español Ibex-35 cayó el 4,19%, el mayor descenso desde comienzos de febrero; el CAC-40 parisino se precipitó el 3,82%; el índice selectivo FTSE MIB milanés, el 3,28%; el DAX 30 de la bolsa de Fráncfort, el 2,73%; y el FTSE-100 londinense, el 2,61%.
La desconfianza generalizada motivó que la percepción de riesgo aumente en los países con elevado déficit público, aunque su deuda pública (caso español) sea la mitad de la griega. Así, el bono español se encareció para las arcas públicas respecto al equivalente alemán y ayer marcó una distancia de 1,1 puntos porcentuales. Y el Tesoro español adjudicó letras a tres meses a un interés marginal del 0,54%, frente al 0,33% en marzo.
El Gobierno griego hizo un llamamiento ayer a sus socios del euro alertándoles de que «el tiempo se agota». El ministro griego de Finanzas, Yorgos Papaconstantinu, reclamó a la Unión Europea (UE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) que activen sin demora la ayuda conjunta prometida en abril.
Los gobiernos de la zona euro están preparando una cumbre extraordinaria en Bruselas sobre la ayuda a Grecia y que se prevé celebrar el 10 de mayo, al día siguiente de las cruciales elecciones regionales en Alemania y cuya celebración está atenazando a Angela Merkel para decidirse a dar su ayuda a Grecia, muy controvertida en el país germano.
«Hacia el 19 de mayo, todas las gestiones deben haber concluido debido a la debilidad de Grecia para acceder a los mercados» internacionales, dijo el responsables de Finanzas heleno.
La portavoz comunitaria, Pia Ahrenkilde, aseguró que las negociaciones entre la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y las autoridades griegas para aprobar el mecanismo de ayuda financiera a Grecia «progresan muy bien» y que concluirán a comienzos de mayo.
El primer ministro griego, el socialista Yorgos Papandreu, que heredó el año pasado del anterior gobierno conservador una cuentas públicas al borde de la suspensión de pagos, aseguró en Atenas que pondrá orden en la descalabrada economía de su país y que, una vez saneadas las cuentas, Grecia podrá liberarse del control por parte de entidades externas, en referencia al Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo (BCE) y a la Comisión Europea (CE), que están sometiendo a Grecia a un estricto control con el fin de verificar que se cumplen las condiciones exigidas para que Atenas pueda acceder a sus préstamos.
Mientras tanto, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, reclamó a Grecia que concrete nuevas medidas de ajuste y reformas estructurales para corregir sus desequilibrios fiscales y recuperar la competitividad antes de que se active el plan de rescate conjunto diseñado por los países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por valor de 45.000 millones de euros.
No sólo las instituciones internacionales reclaman un mayor esfuerzo a Grecia. El gobernador del Banco Central griego, George Provopoulos, solicitó que el país recorte su déficit en más de cinco puntos porcentuales este año, superando así el objetivo inicial del Gobierno de Papandreu, con el fin, dijo, de recuperar la confianza de los mercados.